¿Para qué explorar, si al final van a explotar? .
Por: Marisela Gutiérrez No escribo para agradar, escribo para que despierten Anoche, al ver varias entrevistas del programa de Nuria Piera, quedó al descubierto una realidad que muchos prefieren maquillar: la intención de explotar la Cordillera Central, específicamente en San Juan de la Maguana. Todo lo presentan con cifras atractivas, con discursos bien ensayados, con promesas de desarrollo que suenan demasiado bonitas para ser verdad. Pero la pregunta es otra: ¿cuál es el precio real? ¿Quién mide el daño ambiental? ¿Quién calcula la salud de un pueblo? ¿Quién devuelve los ríos que desaparecen? Se habla de inversión, de crecimiento, de progreso, pero no se habla de las consecuencias. Se extraen riquezas del país, mientras las comunidades siguen esperando beneficios que nunca llegan. Se llevan el oro y dejan la pobreza. Se llevan los recursos y dejan el abandono. Y como si no fuera suficiente, ahora también se apunta hacia la Cordillera Septentrional. Otra vez el mismo libreto. Otra vez el mismo silencio sobre lo que realmente importa. Porque lo único que parece interesar es el beneficio económico de unos pocos. Lo demás los ríos, la agricultura, la flora, la fauna, la salud ambiental queda como responsabilidad de un país al que nadie le rinde cuentas. Aquí no se trata solo de minería. Se trata de complicidad. De autoridades que miran hacia otro lado. De acuerdos que no se explican. De decisiones que no consultan. Entonces la pregunta no es si van a explorar. La pregunta es: ¿cuándo decidieron que el país se podía explotar también?


No hay comentarios