¿Hasta cuándo los profesionales de la comunicación dejarán de dar lástima para recibir publicidad? .
Por: Marisela Gutiérrez No escribo para agradar, escribo para que despierten. Es inconcebible ver cómo quienes usan a los profesionales de la comunicación son los mismos encargados de cerrarles las puertas, impidiendo que sean tomados en cuenta al momento de distribuir la publicidad. Pareciera que olvidan o prefieren ignorar que esos profesionales a los que recurren cuando les conviene también merecen consideración, respeto y oportunidades reales. Pero no. Existen “pulpos” que se creen los únicos merecedores de todo, los dueños absolutos del pastel, y su único interés es acaparar, excluir y mantener a los demás siempre por debajo. No por casualidad, sino por conveniencia: así pueden negociarlos, usarlos y cobrar por ellos, mientras les venden migajas envueltas en discursos vacíos. Hasta cuándo el comunicador va a aceptar ese rol humillante. Hasta cuándo va a normalizar la exclusión. Hasta cuándo va a mendigar lo que se ha ganado con trabajo, preparación y dignidad. La comunicación no es caridad. La publicidad no es un favor. Y el respeto no se negocia.


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