La corrupción también está en la casa .
Por: Marisela Gutiérrez No escribo para agradar, escribo para que despierten Si entendemos la corrupción como el abuso de poder para beneficio propio, entonces sí, también puede encontrarse en el hogar. Cuando en una familia se premia la mentira, se fomenta el favoritismo entre hijos, se normaliza el engaño, o se abusa de la autoridad sin diálogo ni justicia, se está sembrando la misma semilla que luego florece en la sociedad: corrupción. La casa es la primera escuela de valores. Si allí se enseña con el ejemplo, se dialoga con respeto, se actúa con transparencia y se forma en integridad, es mucho más probable que se críen ciudadanos honestos. La corrupción no nace en las oficinas del Estado, nace muchas veces en los pequeños actos cotidianos que se ven, se callan y se repiten en casa. Por eso, si queremos una sociedad diferente, el cambio no empieza en el gobierno, empieza en el hogar.


No hay comentarios