ARTICULO DE OPINIÓN // Importante, el retiro a tiempo // POR ALFONSO REYES
EL RADAR.COM.-No es frecuente encontrar líderes políticos, pero sí dirigentes que se creen líderes en América Latina y en otras partes del mundo, lo cual se traduce en un desafío lleno de sorpresas incompresibles para muchos.
Ese comportamiento, notorio en la dirigencia política a la que hemos hecho referencia, es más traumático porque ciertamente esos dirigentes o líderes no tienen la inteligencia debida para retirarse justo a tiempo, en alta, para que esa sea la impresión o estampa que marque la imagen de la vida política de esos líderes; y la mayoría los recuerden con las mejores notas y no como uno más, anclado en la obsolescencia, lleno de agravios y malquerencias, y lo peor, sin ninguna oferta electoral viable. Así suele ocurrir también en el béisbol criollo y en las grandes ligas, pero ese es otro tema.
Los ejemplos de lo anterior los hay en el plano político reciente y desde que inició la república. La historia misma señala que quienes no escogen el momento oportuno para el retiro, terminan en las peores circunstancias políticas, por eso la enseñanza popular reza “Todo a su debido tiempo”.
Administrar una empresa tan grande y compleja como el Estado no es tarea sencilla, siempre y cuando sea con el objetivo de servir con voluntad plena al soberano, compuesto por todos los habitantes que conforman el conglomerado social, el cual se vuelve más exigente cada día, lo que demanda de un mayor compromiso y capacidad de acción para que el Estado sea más eficiente y pueda cumplir su propósito.
Oportuno es señalar que entre gobernantes y gobernados existe un cuasi contrato, como bien ha precisado Juan Jacobo Rousseau, pero dada la fragilidad del mismo, las partes deben actuar con mucha cautela para prevenir el surgimiento una situación que pudiera desembocar en lo que muchos llaman el “caos o el Estado Caótico”.
Se insiste en prevenir el caos porque esa es precisamente la adversidad que ninguna de las partes se puede beneficiar, ni gobernantes ni gobernados, ni una clase ni otra, ni arriba ni abajo; realmente nadie sabe lo que puede ocurrir y mucho menos la magnitud de las consecuencias.


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