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ARTICULO DE OPINIÓN // La Función de la Autoridad // POR ALFONSO REYES

EL RADAR.COM.-Con sobrada razón un número considerable de personas afirma que la organización y cultura de cualquier sociedad se evidencia sobre la base del comportamiento de la gente para el bien común, sin importar el grupo económico, social, religioso o cualquier otra manifestación humana.

Las autoridades de cualquier país, medianamente organizado, tienen y ejecutan en un alto porcentaje un esquema de organización estandarizado de la sociedad respecto de las actividades más importantes en cada caso; como son: Transporte en todas las modalidades, Educación, Deporte, Salud y muchas otras. Pero lamentablemente esa característica no se evidencia en la República Dominicana.
En el país, lamentablemente, existe la necesidad de que las autoridades, digamos por demarcación territorial o provincia, el panorama que se observa deja mucho que desear respecto a lo que muchos llaman “trabajar para el bien común. Sí, el bien común, para concretizar esa realidad  es que los ciudadanos pagan religiosamente impuestos al Estado.
Los ejemplos de ineficiencia respecto de las autoridades sobran; observe el caso de la Avenida Duarte Esquina París, donde ningún síndico ha logrado poner ese punto en orden, como debe ser. El caso del área perimetral de la Basílica de Higüey, lugar que parece más bien una gran letrina que un centro para la reflexión espiritual. En ese lugar, para los días festivos o de expresión de la religiosidad mayoritariamente dominicana, se observa toda suerte de tarantines, camas viejas, calderos, cocinas improvisadas, trapos, anafes, ventas de no se sabe cuántas ocurrencias,  y para cerrar el deplorable y triste espectáculo, cada mata de palma se convierte en una mini letrina.
Así ocurre también en todo el  perímetro de la parada de autobuses y minibuses localizada en kilómetro 9 de la autopista Duarte, allí ocurre toda suerte de ocurrencia, las mismas ventas de comida que también le llaman alimentos, venta de trapos multicolores; sin que las autoridades correspondientes hagan el más mínimo esfuerzo para que ese lugar por lo menos se parezca a una zona adecuada para humanos.
De igual manera está el caso de Puerto Plata, lugar donde la bienvenida a los visitantes, principalmente a los turistas se la da un vertedero, que no se sabe a qué genio se le ocurrió esa desaventurada iniciativa. Pero lo peor es que ahora, tras el rechazo expreso de importantes cruceros, existe la intención de retirar el vertedero para otro lugar, lo cual ha generado una discusión entre importantes sectores, principalmente inversionistas, porque se pretende instalar en un lugar que estiman va ocurrir lo que ahora está en el ojo de la tormenta, que pena.

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