NUESTRO EDITORIAL // UN PAIS SIN CONTROLES
EL RADAR.COM,Este espacio se lo vamos a ceder hoy a la
misiva que publica el Diario Libre en su edición de este dÃa firmada por uno de
sus muchos lectores, Abraham Fortuna, en la Sección de Cartas al Presidente
Danilo Medina, bajo el tÃtulo “Un paÃs sin controles.” Dice asÃ:
En la madrugada del domingo tuve que
asistirme en una de las estaciones de combustible ya que una de las llantas de
mi auto se vació por completo y grande fue la sorpresa al comprobar que el
sistema de aire estaba fuera de servicio o apagado. ¿Cómo es posible que una estación de
combustible que debe ofrecer el servicio de aire las 24 horas y de manera
gratuita, simplemente decida cerrar el sistema para las emergencias pero seguir
expendiendo combustible las 24 horas?
¿Cómo es posible vivir en un paÃs en
donde existen las regulaciones, normas y leyes para todo, pero todos
hacen lo que les venga en ganas? El motorista circula sin protección, sin
documentos, sin seguro y sin luces. El camionero carga material sin la lona
protectora, sin llantas en condiciones; el carro público circula con 8
pasajeros sin cinturón de seguridad, sin luces delanteras o traseras, sin
seguro, sin documentos.
Los comercios se apoderan de las aceras,
lanzan basura a las calles, venden alcohol a menores de edad. Los constructores
fabrican edificios en zonas no aptas, muchos sin escaleras de emergencia, con
planos aprobados al vapor.
Funcionarios
del gobierno que son movidos de un Ministerio a otro sin tener que rendir
cuentas a la población. Salarios enormes, pero nada de resultados. Los colegios
aumentan las tarifas sin regulación.
Los niños deambulan por nuestras calles a
todas horas. Los extranjeros no normalizan su estatus migratorio. Este listado puede ser de varias páginas, en
donde podemos tomar cada ley o cada norma y mostrar las violaciones de todos. Me parece que vivo en un paÃs donde el único
que debe rendir cuentas es el Presidente de turno.
Hasta aquà la misiva.
Ciertamente la
lista que cita Fortuna serÃa interminable, incluyendo las invasiones de tierra;
el arbitrario monopolio del transporte de carga; la depredación de los rÃos; la
deforestación realizada con toda impunidad; la contaminación acústica; la
violación casi impune de las normas de tránsito y el no pago de las multas a
los infractores y muchos otros
casos.
Por nuestra parte, solo nos resta añadir
¡No más palabras, magistrado¡ MR

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