Articulo de Opinión // "Los grandes delincuentes de la República Dominicana" // Por Alfonso Reyes
En ocasiones sólo se recuerda la delincuencia
cuando leemos en los periódicos que integrantes de una banda fue apresada por
el robo de millones a un banco equis o que tal o cual individuo penetró a una
vivienda y cargó con una computadora o un simple asalto, como ocurre a diario y
por mucho en cualquier calle, callejón o avenida de las diferentes ciudades de
la República Dominicana.
Sin embargo, los grandes grandes delincuentes
que los hay por mucho en el país, la gente casi lo ignora, a no ser que el caso
estalle en los medios de comuniación, tal y como suele suceder en las pequeñas
y grandes ciudades de cualquier país. Pero esos grandes delincuentes parece que
tienen una licencia legal para actuar y no ser molestados por nadie. Uno de
esos grandes delincuentes son las Empresas Distribuidoras de Electricidad,
identificadas ampliamente por la gente del pueblo como "las edes".
Cada cierto tiempo los medios de comunicación
publican en sus principales páginas sumas millonarias que las llamadas edes
tienen que acreditarles a los clientes como consecuencia de una facturación
adulterada que en el lenguaje de los abogados se denominada "estafa",
lo cual no es más que una alteración del producto que el cliente le compra a
las edes, pero que éstas alteran la cantidad
"kilos vatios/horas servidos a los clientes". Es decir que
esas empresas tratan todos los meses de cobrar kilovatios que han
suministrados, pero también otra cantidad que no ha sido suministrada a los
clientes, lo que en el lenguaje del pueblo se denomina (robo).
Conforme a las últimas publicaciones sobre la
acreditación que han tenido que realizar las edes a los clientes, superaba los
30 millones de pesos; lo cual es una suma repetable. Pero esas empresas que
deberían poner el ejemplo puesto que están en poder del Estado y éste debe
fortalecer su moral para poder aplicar también otras reglas. Resultas que las
edes no sufren ninguna penalidad por alterar las facturas a sus clientes,
quienes reciben la acreditación tras exigir de éstas el reparo por la
aldulteración de la factura. Eso tiene un nombre "privilegio", lo cual
es contrario, no solo a la Constitución Dominicana, sino también a cualquuier
ley vigente en el país.
De acuerdo a las referidas publicación, la ede
que mayor cantidad de millones debe acredir a los clientes es EDESTE, luego le
sigue EDESUR y finalmente EDENORTE. Pero resulta cuestionable también que quien
determine el monto a acreditar a los clientes sea la misma empresa, no interviene la
Superintendencia de Electricidad, institución que nadie sabe a qué se dedica,
pero que la ley le atribuye esa función de supervisión y cuando determine
infracción poner la penalización correspondiente. De suerte, que los clientes
no saben con certeza si realmente el monto acreditado es igual al alterado por
la empresa.
Pero el privilegio no se detiene en ese punto,
resulta que entre las empresas que suministran el servicio (EDES) y los
clientes existe un contrato del tipo adhesión, mediante el cual se establecen
obligaciones, el en caso de las edes brindar el servicio; pero en el caso de
los clientes, pagar el monto establecido de acuerdo al precio por
kilovatios/horas. Observen esta perla.
Resulta que para pagar la energía, el
cliente solo necesita presentar la factura; pero si el mismo cliente se le
ofrece hacer un reclamo por inconformidad con el servicio entonces tiene que presentar
la cédula, el contrato, y otros documentos, así como presentarse en persona o
mediante un apoderado, pero si ha muerto la persona que firmó el contrato,
entonces el heredero tiene que llevar el acta de defunción, un poder y
demostrar que es heredero del difunto.
Ese tipo de contrato está armado para que el
cliente, cuando tenga que hacer una reclamación a las edes, decista y opte por
abandonar la acción legal que pretendía poner en marcha, debido a la cantidad
de trabas existentes para conseguir corregir una infracción que no ha sido su
culpa.
Relamente, este país está hecho para que se encamine, en cada
institución, cada momento, cada período, al punto que muchos denominan
"Estado Fallido". Realmente, es muy difícil que se pueda llegar lejos
con una estructura legal de esa naturaleza.


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